SAN SEBASTIÁN. Día 1 (I): Zurriola y Monte Urgull.


29 de febrero de 2016

Había llegado al fin el día en que nos íbamos de vacaciones a San Sebastián y después de darnos un buen madrugón salimos de casa para ir a la estación de Sants a coger el tren a las 7:30 h. Nos aguardaban 5h30 de viaje por delante y, aunque se nos hizo un poco pesado, las pasamos como buenamente pudimos viendo series, jugando a las cartas o leyendo la guía.



A las 13:00 h llegamos a San Sebastián y sin más dilación nos dirigimos al hotel a hacer el check-in y dejar las maletas. Por suerte estaba muy cerca de la estación, a aproximadamente 5 minutos, y no nos costó nada encontrarlo. La mujer que nos atendió en recepción fue muy amable y enseguida sacó un mapa para enseñarnos los sitios que no podíamos perdernos. Además nos recomendó sitios para comer, ir de pintxos, tomar una copa, pueblos a los que podíamos ir de excursión desde allí... ¡Un montón de información superútil, vaya! En lo que más caso le hicimos fue en qué bares de pintxos teníamos que comer sí o sí y en lo que teníamos que probar, y vaya si le agradecimos las recomendaciones.

Después de dejar las maletas salimos a buscar un restaurante por los alrededores del hotel para comer antes de empezar la visita a la ciudad. Nos decantamos por el Bar Restaurante Tomás Gros, donde tenían un menú del día por unos 10 € por cabeza, y la verdad es que comimos bastante bien. Javi pidió de primero una chanfaina pensando que sería una sanfaina como las de aquí de Cataluña, pero resulta que en el País Vasco son unos callos con garbanzos y arroz. Lo mismito ^^'

Nada más salir del restaurante nos dirigimos a la playa de Zurriola, una de las tres playas de la ciudad. Esta es la que queda más al este y la única que no está dentro de una bahía; es por eso que recibe olas mucho más grandes y es popular entre los surfistas. Nada más acercarnos al paseo marítimo sentimos el viento que azota en el País Vasco, ¡y aquello era de locos! De pelos de loca, concretamente.




Nuestra intención era ir directamente al Monte Urgull, pero buscando la mejor manera de subir sentimos la necesidad de hacer una parada en boxes y entramos en una cafetería que estaba en una esquina de la Plaza Zuloaga, donde se encuentra también el Museo San Telmo. Una vez con algo calentito en el cuerpo nos adentramos en la Parte Vieja, y al llegar al final de la calle Virgen del Coro (no pudimos evitar acordarnos de este vídeo) comenzamos a subir al Monte Urgull por la calle Subida al Castillo. Como veis no tiene pérdida =)

A pesar de que el día estaba nublado, el paseo por el Monte Urgull fue una de las cosas que más nos gustaron de San Sebastián. Todo era tan verde y las vistas tan bonitas... Fuimos subiendo a pie y yendo de acá para allá, colándonos en todos los rincones que nos llamaban la atención. Sin embargo, hay dos que nos gustaría destacar: el Cementerio de los Ingleses y la Batería de Santiago. El 31 de agosto de 1813, cuando los soldados británicos ayudaron a los españoles a luchar contra Napoleón, murieron muchos soldados durante la batalla y fueron enterrados en el Monte Urgull, concretamente en lo que hoy en día se conoce como el Cementerio de los Ingleses. A mí personalmente me sorprendió encontrar lápidas en los lugares más insospechados, donde menos te lo esperabas. Además, justo al lado había un jardincillo, podríamos decir, donde había dos bancos solitarios en los que podías sentarte a, simplemente, mirar el Cantábrico.


La Batería de Santiago (o Batería de la Reina) era donde se almacenaba la pólvora y otros explosivos. Allí llegamos casi por casualidad, siguiendo las indicaciones que se encontraban cada vez que había una bifurcación y que te permitían saber en todo momento hacia dónde ir. Las vistas desde aquí nos parecieron geniales, ya que se veían tanto el Monte Igeldo como la Isla de Santa Clara, así que pasamos un buen rato haciendo fotos, aprovechando que el sol se colaba de vez en cuando entre las nubes.


Habíamos llegado ya tan arriba que decidimos continuar y subir hasta el punto más alto del Monte Urgull: el Castillo de la Mota. Este data del siglo XII, pero a lo largo de los años se ha reconstruido hasta ser hoy día la Casa-Museo de la Historia, lugar donde puede descubrirse la historia de la ciudad.


Ya eran las 18:00 h, así que decidimos ir bajando antes de que se nos hiciera más tarde. A pesar de que hay varias maneras de bajar, nosotros lo hicimos por el muelle porque era el camino que mejor nos iba para dirigirnos al siguiente punto de nuestro itinerario: el paseo de La Concha.


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